
¡Hola Muerte!, no te digo quien soy porque sale sobrando, tu me conoces desde la primera luz que vi en este mundo. Este año has hecho que piense mucho en ti, durante 11 años te alejaste de mi y de mi seres queridos, este año creo que has cobrado y con muy altos intereses mi olvido.
No conozco tu verdadero rostro. Interpretas mucho papeles, usando diferentes mascaras, pero he sido espectador de alguna de tus obras, precisamente este año me toco verte en forma de infarto y de mar traicionero.
Te escribo para decirte que he tomado nota de tus actos, por lo cual estoy preparado para recibirte, claro que nunca vas a ser bienvenida, ni esperes que te reciba con gusto o agrado. He hecho todo lo que he podido para cuando llegues me queden pocos pendientes. Si hoy mismo, a mis veinte y pocos años se te ocurriera llegar, me quedaría solo dos pendientes, casarme y tener un hijo; espero me des tiempo para lograrlo, porque es lo único que necesito, tiempo.
Gracias por recordarme que existes, que tu no discriminas, no haces distinciones, hombre o mujer, joven o anciano. Me has recordado que a cualquier hora puedes llegar, cuando estoy disfrutando en las aguas de un océano, en el sueño de una noche. Gracias por hacer que viva mas intensamente, con más ganas de vivir a diario, disfrutando de cada momento que puede ser el ultimo.
No se que rostro vayas a tomar cuando llegues a mi puerta, pero ahora se que a diario estas rondando por mi vecindario. Se que eres alguien inevitable, aunque me esconda darás conmigo. Solo espero que me des mas tiempo para prepararme mejor para recibirte.
No estoy seguro si existe algo mas después de ti, lo único seguro es que tu llegaras a cortar el camino de mi vida, por lo cual yo haré el trayecto del camino de la vida pensando como si tu fueras al final, porque lo único seguro que tenemos en la vida es la muerte, y ridículamente cuando nacemos comenzamos a morir.
Cuando te vea directamente a los ojos te sonreiré, seré un buen perdedor, reconocere que me has ganado el juego de la vida.
Espero llegues a mi casa, en una noche tranquila, en medio de un sueño, un sueño donde soy feliz eternamente, aun después de ti.
Hasta nuestro encuentro.
