jueves, 9 de octubre de 2008

CARTA A LA MUERTE


¡Hola Muerte!, no te digo quien soy porque sale sobrando, tu me conoces desde la primera luz que vi en este mundo. Este año has hecho que piense mucho en ti, durante 11 años te alejaste de mi y de mi seres queridos, este año creo que has cobrado y con muy altos intereses mi olvido.


No conozco tu verdadero rostro. Interpretas mucho papeles, usando diferentes mascaras, pero he sido espectador de alguna de tus obras, precisamente este año me toco verte en forma de infarto y de mar traicionero.



Te escribo para decirte que he tomado nota de tus actos, por lo cual estoy preparado para recibirte, claro que nunca vas a ser bienvenida, ni esperes que te reciba con gusto o agrado. He hecho todo lo que he podido para cuando llegues me queden pocos pendientes. Si hoy mismo, a mis veinte y pocos años se te ocurriera llegar, me quedaría solo dos pendientes, casarme y tener un hijo; espero me des tiempo para lograrlo, porque es lo único que necesito, tiempo.


Gracias por recordarme que existes, que tu no discriminas, no haces distinciones, hombre o mujer, joven o anciano. Me has recordado que a cualquier hora puedes llegar, cuando estoy disfrutando en las aguas de un océano, en el sueño de una noche. Gracias por hacer que viva mas intensamente, con más ganas de vivir a diario, disfrutando de cada momento que puede ser el ultimo.



No se que rostro vayas a tomar cuando llegues a mi puerta, pero ahora se que a diario estas rondando por mi vecindario. Se que eres alguien inevitable, aunque me esconda darás conmigo. Solo espero que me des mas tiempo para prepararme mejor para recibirte.


No estoy seguro si existe algo mas después de ti, lo único seguro es que tu llegaras a cortar el camino de mi vida, por lo cual yo haré el trayecto del camino de la vida pensando como si tu fueras al final, porque lo único seguro que tenemos en la vida es la muerte, y ridículamente cuando nacemos comenzamos a morir.



Cuando te vea directamente a los ojos te sonreiré, seré un buen perdedor, reconocere que me has ganado el juego de la vida.


Espero llegues a mi casa, en una noche tranquila, en medio de un sueño, un sueño donde soy feliz eternamente, aun después de ti.


Hasta nuestro encuentro.


lunes, 6 de octubre de 2008

TATA-TA-TA-TA

La fecha esta marcando como un 5 de octubre de 2008, el reloj indica las 11:45 de la noche, me encuentro en la sala de mi departamento, timbra el teléfono, al otro lado de la linea esta mi amigo Chelis, su voz suena triste, por la hora de la llamada y su tono en la voz tiene que ser una mala noticia, apenas iba a articular alguna palabra cuando suena mi celular, un numero que no esta registrado, con lada de Autlan, era Anamalu, ella casi esta al borde del llanto, no cabe duda se trata de una fatalidad, me dice que si es verdad que has muerto, la noticia me impacta, le pregunto a chelis que si es verdad que has muerto, corrobora la información, la cual es escasa pero la conclusión falta.

Fuiste el primero en formar una familia, todavía no tenias ni el año de casado, no asistí a tu boda, me entere después de que te casaste, pero me sentí feliz por ti, fuiste el primero de la generación del 2001 en dar ese paso. Después que salimos de la prepa, tomamos destinos diferentes y nos vimos poco, algunas veces en las fiestas de El Grullo o de Autlan te saludaba a la distancia. Recuerdo el ultimo día que te vi, un domingo por la mañana en el campo de béisbol, habrá sido como en abril de este año, ahí tuve oportunidad de felicitarte por tu boda.

Eres el único de mis amigos que ha salido en television, esa es una de tus anécdotas que vamos a recordar siempre, saliste en el noticiero porque habías chocado, ibas manejando todo ebrio, nos reímos mucho de esa aventura. Recuerdo cuando te conocí, verano de julio del 98, cursos para entrar al a prepa, llegaste con tu orgullo alto, te sentías el mejor basquetbolista de la escuela, eras arbitro en el basquetbol, simpre te hiciste respeta.

Hoy amigo mio en lados diferentes, pero sabiendo que algun dia todos vamos estar reunidos y seguiremos riendo y recordando por siempre los momentos vividos juntos, no me queda mas que recordarte y orar por ti, para que llegues con bien a tu destino final, donde nos estaras esperando y desde donde cuidaras de tu esposa. Fuiste el primero en formar una familia y fuiste el primero en reunirte con Dios. Hasta nuestro proximo encuentro amigo.

UNA PORRA PARA EL TATA: TATA-TA-TA-TA